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jueves, 24 de abril de 2014

Dulces prendas por mí mal halladas

No tengo mucho tiempo para escribir esto. No es que esté muriendo, no quiero sonar dramática. Aunque no es mucho mejor. Estoy de mudanza. Os diré una cosa sobre las mudanzas: todo eso que dice la gente sobre el impacto emocional que supone enfrentarte a la casa vacía y ver tu vida metida en cajas… todo eso son chorradas. Las mudanzas son una mierda porque tu vida, amigo, amiga, no se va a meter sola en esas cajas. Lejos de eso, el sujeto mudante tiene que agachar el lomo (“lomo”, para puristas del lenguaje, es el área anatómica que en los animales de cuatro patas se corresponde con la región dorsal, y en humanos, en lenguaje más o menos coloquial, con las regiones dorsal y lumbar), hacer una cuidadosa selección de toda su mierda, llenar bolsas y bolsas de basura y finalmente guardar y clasificar lo aprovechable – ahora sí – en esas cajas que posteriormente deberá cargar, con los consiguientes dolores musculares y articulares, incluyendo eventuales problemas de cervicales con mareos, problemas para dormir y otras delicias.



Pero en todo esto hay una parte divertida, si uno la sabe apreciar (esto es, si el dolor de espalda no es excesivo). Los cajones, cuando no se han limpiado en años (igual estoy contando más de lo que debería) son una fuente inagotable de sorpresas y un útil recurso para el autoexamen. No sé se recordáis aquel programa de la MTV (del cual Neox hizo una adaptación todavía más outrageous que el original) en el que un chico o una chica inspeccionaban las habitaciones de tres potenciales citas. Pues este es el momento en el que el sujeto mudante descubre que nunca tendría una cita consigo mismo - si ello fuera posible en nuestro universo.

Cuando buceas en la acumulación secular de trastos de armarios y cajones, es muy posible que encuentres cosas que te gustaría no reconocer que son tuyas, pero la cruda realidad es que forman parte de tu historia y admitirlo es sano, sujeto mudante. Una de las primeras cosas que encontré en un cajón fue esta postal del Padre Jony.

Padre Jony

El Padre Jony (Joan Enric Reverté), también conocido como el "cura rockero", nació en Amposta y ha desarrollado su carrera músico-sacerdotal entre las provincias de Tarragona y Castellón. Tras militar en varias formaciones como los Seminari Boys o Properly, el reverendo reúne una nueva banda con la que comienza su carrera en solitario, que por el momento nos ha dejado dos discos: Provocando la paz y El buscador. En ellos, el Padre Jony adapta al rock temazos de misa como Qué alegría cuando me dijeron o Pescador de hombres. Pero sobre todo, el Padre Jony fue el primero en celebrar una misa rockera en una catedral. A tope:


Otra de las cosas que escondía mi casa (porque las voy a enumerar así, totalmente randomly) era este ex-bote de Paladín a la taza con pegatinas de Operación Triunfo

OT

Para los más jóvenes, Operación Triunfo fue el gran talent show en la España de los primeros años del siglo XXI, aquella en la que las urbanizaciones de adosados con piscina comunitaria surgían cual setas en otoño y los bancos repartían créditos y vajillas como en una Navidad perpetua. En fin. En qué circunstancias esas pegatinas y ese bote llegaron a mi vida, es un recuerdo que mi cerebro ha bloqueado. Pero sí recuerdo que en su momento fui fiel seguidora del programa, que fue una locura colectiva tanto o más inexplicable que la desaparición del MH370 y que es estupendo método para ejercitar la memoria. Todos sabemos que David Bisbal salió de OT, pero ¿recordáis a Enrique Anaut?


Más difícil, ¿recordáis a Idaira?


Y sobre todo, ¿recordáis a Vicente Seguí? Si habéis contestado afirmativamente a cualquiera de estas preguntas enhorabuena, el estado de vuestra memoria es mejor que el de la media española. Aunque puede que deseéis que no fuera así.


Pero sigamos con el inventario. En uno de mis cajones, como por arte de magia (no, tenéis razón, no es magia sino dejadez), apareció esta tarjetita de una fiesta de Eurovisión con una pegatina de la canción de Islandia en el festival de 2010. 

Islandia

En este caso recuerdo que en la fiesta en cuestión te daban tu pegatinita a la entrada y, si encontrabas a una persona con una igual que la tuya, el bar te invitaba a una consumición. El truco es que era una fiesta de Eurovisión en España y no había nadie con tu misma pegatina porque nadie va a fiestas de Eurovisión en España salvo yo. Para los que no conozcáis Je nesais quoi: es un temazo, os lo digo ya, y siempre he pensado que la erupción del volcán Eyjafjallajökull perjudicó las opciones de Hera Björk en esta Europa vengativa. 


Siempre he sido fan del festival de Eurovisión, como he contado en este mismo blog, y eso me lleva a mi siguiente hallazgo: un CD de Nonstop

Nonstop

Comprado en un viaje a Lisboa, ante la incredulidad de la cajera de una tienda cercana al Parque de las Naciones, esta es una de las adquisiciones musicales más carentes de sentido que he hecho en mi vida. No me gustan, no estaban de moda ni siquiera en Portugal y no lo he llegado a escuchar nunca. ¿Por qué, entonces? ¿Porque soy una fetichista de lo trash? Puede. No, no puede; LO SOY, y mis mejores amigos lo saben. Nonstop, una banda de chicas formada por las ganadoras del Popstars portugués en 2001, participó en Eurovisión 2006 con Coisas de nada, que ya hemos reseñado en alguna ocasión y con la que no se comieron un torrao. La buena noticia es que, incluso así, tuvieron mucho más éxito que sus homólogas españolas, Bellepop, a las que creo que ha llegado el momento de recuperar. Ya estáis tardando en convertir Chicas al poder en vuestro himno:


Pero no se vayan, aún hay más. La joya de mi colección, de la que probablemente sea una de las nueve o diez únicas poseedoras, es este CD de Vicente Ramírez, que no sé muy bien cómo llegó a mis manos: 

Vicente Ramírez

Vicente Ramírez, para los que no vivís en la comarca de L'Horta, es, y cito su web oficial (creo que esto merece un análisis de UX, A.), "es el interprete valenciano que más canciones ha dedicado a su tierra y en especial a las fiestas y tradiciones de los valencianos".  Desde su cuartel general, ubicado en la Sala Canal, en Pinedo, Vicente lleva años (más de los que tiene la foto que luce en su web, que bien pueden ser treinta) cantando a las flores, la luz y el amor, y encandilando a parejas con su voz melodiosa y aterciopelada. Modernas, si de verdad os gusta lo vintage, reivindicad esto, con un par de huevos:


Seguiría repasando el muestrario de productos potencialmente vendibles en el rastro, pero las fuerzas me abandonan y aún tengo que desmontar algún mueble. Amigos que estáis de mudanza, o bien haciendo una limpieza a fondo de vuestro hogar: no temáis. Si encontráis algún resto de vuestra vida pasada no sintáis vergüenza, abrazad el pasado, aceptadlo, y después tiradlo al contenedor adecuado. Cuidad del planeta. Y luego pedid cita con el osteópata.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Españoles, Eurovisión (aún no) ha muerto

Bueno, vamos a ver una cosa, hay un dato que no puedo seguir ocultando. Sí, efectivamente este blog lo escribo yo. Sola. Pero detrás de mí hay un consejo asesor. Como una troika, pero en bien. Desde una localización secreta en el norte de Europa, la troika-pero en bien pide insaciablemente, propone temas, exige temas, y yo, desde mi ubicación PIGS, obedezco. Debo decir, en defensa de la troika-pero en bien, que sus miembros son altamente competentes en la materia (la cultura abisal, en general) y que suelen tener más razón que un santo. Sí, la troika-pero en bien me ayuda mucho. ¿Por qué decía yo esto?

De acuerdo, retomo. La última petición de la troika-pero en bien hacía referencia uno de los momentos más angustiosos que he pasado esta semana: esas horas transcurridas entre la duda sobre la presencia de España en Eurovisión 2013 y la posterior confirmación de la participación de RTVE en el festival. Suspiro de alivio. Efectivamente, esta ocasión merece, como sugería la troika-pero en bien, una revisión de la trayectoria de España en Eurovisión a través de algunos de sus mayores hits. Para llevar a cabo esta tarea ha sido precisa una exhaustiva labor de documentación y revisión, en el curso de la cual he podido corroborar cuán delgada es esa línea que separa lo sublime de lo despreciable, la genialidad del fracaso.

eurocañí

En esa línea, en la que no cabe la indiferencia, se han movido algunos de los mayores momentazos españoles en el concurso. Y sabes que estás en esa línea cuando no dices: “vaya mierda” ni “qué maravilla”, sino que te preguntas: “¿esto está pasando?”. Yo me lo pregunté en mi tierna infancia (1988), cuando vi a La Década (que por aquel entonces ya no era Prodigiosa) cantando Made in Spain. Primero, no entendía el porqué del título. Segundo, no entendía la letra (el paralelo 4-3, cien mil vatios de sol alumbrándome cada día, made in Spain tatuado en su piel… ¿¿qué??). La Década fue responsable de uno de los primeros momentos de estupefacción que recuerdo. Y así he acabado.


Sin embargo, años antes, en 1983, había sido Europa entera la que había entrado en estado de shock al ver a Remedios Amaya (reconocida cantaora de flamenco) interpretando Quién maneja mi barca. Los ritmos aflamencados nunca ha tenido éxito en Eurovisión, y este mítico nul points no fue una excepción. Viéndola con perspectiva cuesta entenderlo, y desde aquí me gustaría romper una lanza en su favor y, por qué no, postularla como himno generacional.


¿He dicho ya que los ritmos aflamencados no funcionan en Eurovisión? Sí. Pues da igual. En 1990 la cara más cañí de España volvió a asomarse a las pantallas europeas con Azúcar Moreno y Bandido. Toñi y Encarna (no me preguntéis quién es quién) partían en primera posición y protagonizaron uno de los momentos más incómodos en la historia del concurso: la música pregrabada no entraba y cuando lo hizo, el director no pudo sincronizarla con la orquesta en directo, con el consiguiente meneíto raro, las miradas, el “es que así no es”, que me vuelvo y el de la guitarra se queda bailando solo… movidón. Pero en el segundo intento ellas se resarcieron. Tanto que a ratos daban más miedo que un toro de lidia. Recomiendo visionado completo y muy, muy atento.


RTVE no acababa de caer del burro, y en los 90 iba y venía del flamenco a la rumba y de la rumba a la copla, intercaladas con algunas baladas inenarrables y, eso sí, fusionándolas con ritmos más europeos. Como en 1993, cuando Eva Santamaría expuso al público irlandés sus tesis sobre los estereotipos de género respaldada por un trío de bailarines que, para bien o para mal, desviaba la atención de cualquier cosa que estuviera sucediendo en 10 kilómetros a la redonda. Hombres.


Finalmente, España se rindió al europeísmo. Criaturitas. En 2002, en plena euforia por la entrada en circulación del leuro, España se presentó en Tallin (Estonia) con una canción que ya entonces era para mear y no echar gota, pero que ahora, releída, es directamente abominable: Europe’s living a celebration, frase que se repetía en el estribillo, quién sabe por qué, junto a otras como “nuevos tiempos, la necesidad”. La necesidad. En 2012 suena a advertencia. Sí, Bisbal, Bustamante, Chenoa y eso. La necesidad.


Visto lo visto, muchos, sobre todo los eurofans, nos sentíamos tentados festival tras festival a darnos a la bebida para olvidar (“la necesidad”, es que no se olvida). RTVE decidió en 2006 darnos ese gusto por anticipado eligiendo una canción de título Un Bloody Mary, interpretada por Las Ketchup, que en 2002 habían arrasado en todo el orbe (el hit pachanguero global es un fenómeno cíclico al que algún día dedicaremos nuestra atención) con Aserejé. La delegación española se puso en plan moderno y decidió llevar a Atenas una puesta en escena minimalista, con una coreografía muy conceptual, para acompañar a una formación ampliada de las Ketchup. Pilar Muñoz, la encargada de pedir “un Bloody Mary, por favor”, parecía necesitarlo más a medida que avanzaba la canción.


De aquellos polvos, estos lodos. En 2008 el ente decidió cagarse en todo, organizar una de las preselecciones más abracadabrantes que se recuerdan y ponerse en manos de cualquiera que quisiera subirse al escenario de Belgrado. El Terrat, la productora de Andreu Buenafuente, vio el cielo abierto y coló en ese hueco a David Fernández aka Rodolfo Chikilicuatre, con Baila el Chiki Chiki, dejando en el camino a La Casa Azul. Para los profanos de Eurovisión, mandar un supuesto friki al concurso era algo súper novedoso. Para los seguidores habituales, uno más para el montón, y ni siquiera de los más asquerosos.


Y después… llegó la crisis. La crisis eurovisiva, claro. Tuvimos una estrella extremeña de la música disco que no se comió ni una perrunilla, una actuación interrumpida por un espontáneo con barretina y una cosa medio tropical, medio celta que en Alemania hizo bastante gracia (o será que donde yo estaba había mucho ruido) pero que mira, que no. El año pasado Pastora Soler consiguió volver al top 10. Quién será el elegido este año, aún no lo sabemos. Un hombre. ¿Quizá Melendi? Como diría Pilar Pedraza, enigma y pesadilla. Y si nadie quiere, que vuelva John Cobra. Un conflicto diplomático con Suecia nos daría vidilla.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Europearls

Voy a lanzar un interrogante al aire: ¿sabéis lo que va a ser de vosotros dentro de seis meses? No hago la pregunta con afán catastrofista, solo quiero corroborar una realidad. De aquí a mayo yo, por ejemplo, podría haber muerto atropellada por uno de esos remolques que redistribuyen las bicis municipales en Valencia (improbable, pero no imposible), podría haber perdido dos dedos de una mano fileteando una pechuga de pollo, podría haber ganado un Euromillones con bote y encargado la redacción de este blog a un negro (no soy racista) o podría haber emigrado a China y vivir de la acuicultura de gambas a gran escala. Quién sabe. Y por eso voy a hablar de Eurovisión right here, right now.

kit eurovisivo

Como algunos sabéis soy una gran fan del festival desde pequeña; así me educaron, para amar los concursos de música ligera y el europeísmo. Mis veladas eurovisivas siempre han sido fuente de estupendos recuerdos, en ellas he sufrido, cantado y comido como si se acabara el mundo, siempre rodeada de gente maravillossa. Soy consciente de que esto me convierte a los ojos de muchos en una hortera de bolera, pero no, no me importa, no tengo por qué esconderme. Reconozco que Eurovisión tiene un posillo kitsch, y reconozco también que ofrece algún que otro espectáculo de aquellos que yo describo como estupefacientes (y no me refiero a los autodenominados frikis que buscan epatar casi por la fuerza sino a esos momentos en los que la buena intención pierde la batalla ante la cruda realidad)... pero todo eso es precisamente la salsa del festival. Lo diré de otra manera. Voy a intentar explicar por qué me gusta Eurovisión:

  • Me gusta Eurovisión porque es un escaparate de tendencias: Eso lo tiene siempre en cuenta le Royaume Uni /United Kingdom, un país capaz de lo mejor y de lo peor, culturalmente hablando. Ellos tienen a Shakespeare, a Oscar Wilde, a los Beatles y a Monty Python, pero también a Gina G, australiana residente en el Reino Unido desde 1993. En pleno furor de los noventa, del tecnologismo, el brillo galáctico y los colores flúor, Gina se plantó sobre el escenario con dos monitores apagados y dos bailarinas pasadas de revoluciones. El resultado fue digno de una crisis epiléptica, al más puro estilo Pokémon, y Just a little bit (1996) se convirtió en un clásico.


  • Me gusta Eurovisión porque también mantiene vivas las tradiciones: Suecia es un clásico de Eurovisión desde los tiempos de ABBA, y desde los tiempos de ABBA siguen confiando en la música disco para llevarles a la victoria. Así que en 2002 vistieron a tres señoras de bola de discoteca (el concepto "no te queda bien" no entraba en sus esquemas) y las pusieron a animar a Europa con  toda su vehemencia sueca y más bien poca delicadeza. Las Afro-dite coronaron su participación en el festival con una ensalada de gritos a la altura de la ocasión. Con Never let it go iban a comerse el mundo, pero se comieron otra cosa.


  • Me gusta Eurovisión por la ilusión de sus participantes: No sé si es algo que hay en el agua del grifo de las islas, si alguien me lo puede confirmar lo agradeceré, pero lo de ir pasado de rosca en Eurovisión es cosa muy british. En 2003 Chris Cromby y Gemma Abbey saltaron a sobre las tablas con esa misma energía bajo el nombre artístico de Jemini. Contaban con todos los elementos indispensables: una guitarra española para el punto latino (tocada por un señor que bailaba en la retaguardia), una chica guapa (que parecía no saber muy bien dónde estaba) y un simpático muchacho de mejillas sonrosadas (al que le habría dado igual estar solo sobre el escenario). Cero puntos y el lanzamiento de su disco cancelado. El título de su canción, Cry baby, les venía que ni pintado.


  • Me gusta Eurovisión por su espectacularidad: Eurovisión es luz, color, bombo y platillo. Eso vale lo mismo para el eje franco-alemán que para los PIGs. Ejemplo, Portugal. Los portugueses se distinguen por haber mantenido una línea más que digna a lo largo de su historia eurovisiva, aunque nunca con demasiado éxito. Tal vez por ese motivo en 2006 decidieron rendirse a las tendencias de lo-importante-es-la-puesta-en-escena y sorprendernos con esta que conjugaba un vestuario entre el cabaret y la artesanía en lana de carneiro con múltiples fallos de afinación y aullidos a destiempo, que poco ayudaron a las Nonstop en su cruzada por colocar Coisas de nada en un puesto decente.


Hace cosa de un año una amiga me presentó a su pareja adjuntándole una especie de nota a pie de página sobre mí: "tiene un defecto, que le gusta Eurovisión". Creo recordar que puse una cara rara, y pensé si tendría razón. Pero después llegó mayo, monté una cenaca en casa, hice empanadillas (la comida debe poder ser consumida sin apartar la vista de la tele), invité a unos amigos, trajeron más comida, más bebida, criticamos atuendos e interpretaciones con total impunidad y tras completar la catarsis festivalera anual me dije: "defecto no, de defecto nada". Os invitaría a la próxima, pero ya sabéis, las invitaciones masivas acaban mal. Tendréis que conformaros con esta muestra. Seguro que me habéis entendido.

lunes, 1 de octubre de 2012

The Financial Crisis Times

¿¿¿¿Os habéis enterado de que estamos en crisis???? Es broma. Por quitarle hierro al asunto (antes de tener que empezar a quitarle cobre). Hace ya unos cuantos años (y parece que fue ayer) que desayunamos nuestras tostaditas, nuestro café con leche, nuestras cifras de la prima de riesgo, nuestra caída del índice bursátil, nuestro número de parados y nuestros recortes. A mí siempre me había sentado un poco mal la leche, pero últimamente casi más lo otro. Debo aclarar que para temas económicos soy bastante torpe, no obstante, no quiero que nadie pueda decir que este blog da la espalda a la realidad y por eso he buscado la colaboración de un experto en temas económicos (de bajo coste pero de altos vuelos, como Ryanair pero en bien). Nuestro experto, un profesor de Economía que ha preferido permanecer en el anonimato y al que llamaremos Deep Throat, ha preparado una sencilla explicación de la crisis de la deuda para que todos, incluso los que tenemos una capacidad de comprensión limitada, podamos entender de qué va esto. Atentos:

“28 meses después de que el primer rescate a Grecia fuera anunciado, los 145 billones de euros prestados, la negación de que otros países tuvieran problemas de solvencia y los debates entre los líderes políticos europeos han conseguido un resultado importante: la crisis no solo no se ha solucionado, sino que cada día empeora.

¿Cómo hemos llegado a este punto? Las causas de la crisis “de la deuda pública” son distintas entre los PI(I)GS. Grecia ha acumulado déficits públicos importantes en parte maquillando sus cuentas. En Irlanda el gobierno tuvo que pedir el rescate porque, al estallar la burbuja inmobiliaria, para salvar dos bancos que prácticamente se habían hecho más grandes que las cuentas públicas, todo se jodió. Portugal tiene problemas parecidos a los de Grecia: bajo crecimiento, escasa competitividad – que no puede restablecer devaluando su moneda, dado que está en la Eurozona – y un elevado déficit público. España creció en buena parte drogándose de cemento, y cuando la burbuja estalló y la gente empezó a perder su trabajo las cuentas públicas empeoraron enseguida, mientras el gobierno negaba que hubiera una verdadera crisis. E Italia lleva 16 años sin crecer y con una de las deudas públicas frente al PIB más altas del mundo. Pero al final el resultado es el mismo: problemas del sector privado que afectan a las cuentas públicas, o al revés.

PIGS

¿Qué les importa a los nórdicos rescatar a los “Cerdos”? Pues mucho. Porque gran parte de la deuda de los PIIGS está en sus bancos, que la financiaron sin enterarse – o no queriendo enterarse – de que eso no era sostenible. Entonces, si caen los PIIGS, caen los grandes bancos de Alemania y Francia, primero. Algo parecido le ha pasado a la pobre Chipre: sus dos bancos tuvieron que ser nacionalizados porque la pérdida de valor de los bonos griegos que tenían en sus cajones los dejó sin un duro. Y por esto Chipre pidió el rescate, aunque nadie se haya enterado. Como España, salvo que ésta tuvo que pedir el rescate para nacionalizar un banco cuyos dirigentes – y políticos relacionados – simplemente lo habían hecho fatal.

Pero el problema principal – y en esto las cosas sí empeoran cada día – es que los politicos europeos tienen la tendencia a negar la evidencia. Cada rescate – incluso el de Grecia – fue anticipado por unas largas semanas en que todos, gobiernos, BCE, FMI y Comisión Europea, se precipitaban a decir que el rescate no era necesario. Y luego, puntualmente, llegaba el rescate. Eso ha hecho las declaraciones de los líderes europeos sobre el tema no solo no creíbles, sino increíbles. Y el mayor riesgo que Europa tiene ahora es lo relacionado con su pérdida de credibilidad, y de la confianza de todos: gobiernos extranjeros, mercados financieros pero sobre todo y por encima de todo, sus propios ciudadanos.” – pero dejadme ilustrarlo con música:


Así está el tema. Pero no hay que agobiarse. Yo, que pasé una temporada sin leer los periódicos ni ver los telediarios porque las noticias económicas me producían ansiedad, estoy mucho más calmada y receptiva a la actualidad a medida que se acerca el Apocalipsis Maya. Para los que no seáis tan optimistas como yo… tranquilos, la contaminación también quita muchos años de vida. Lo que está claro es que la crisis nos afecta a todos. Ni siquiera Eurovisión ha podido mantenerse ajena a esta cruda realidad. ¿Porque los participantes son más low cost que nunca? No solo por eso. En su edición de 2012, el concurso contó con la presencia del montenegrino Rambo Amadeus, que se autodefine como “músico, poeta y manipulador de los medios de comunicación” y, en este caso, trovador de la crisis del euro. Wikipedia dice que algunos de sus fans lo comparan con Frank Zappa. Yo no digo nada. Pero soy fan de su Euro-Neuro, donde dice, en pocas palabras, que te relajes y disfrutes de la refinanciación. Pues eso.


Spain is not different, como habéis podido leer. En todo caso, para mal. La desesperada situación económica hace que todos los sectores se resientan, desde (cómo no) el ladrillo hasta la cultura. En concreto, el IVA de las actividades culturales se ha visto incrementado de 8% a un inadmisible (en un país que se quiere civilizado) 21% (no, esto no hace risa). Ante esta brutal subida hemos conocido iniciativas de todo tipo: teatros que venden zanahorias en lugar de entradas para eludir el aumento de precio, directores de festivales de música que amagan con renombrarlos como partidos de fútbol y, cómo no, la clásica canción protesta, como esta de Maria Lapiedra: sutil pero argumentada y directa. No me subas el IVA, bájame las bragas. Política viral ejecutada por la ex candidata a la alcaldía de Les Borges Blanques por el Partit del Desig (PDD).


A pesar de todos los pesares, hay quien tiene muy claro que saldremos de esta, como Quique, un estudiante valenciano que ha compuesto para las Nuevas Generaciones del PP de esta su Comunitat una bonita tonada que lleva por título, justamente, De esta salimos. No estoy del todo en desacuerdo, yo también pienso que de esta salimos, lo que queda a elección de cada uno es el destino y el medio de transporte. A mí lo más cómodo me parece el avión. Creo que a él también, por eso que dice de que “no hay excusas para no despegar”.


Pero si todo falla, si al final no podemos salir, ni refinanciarnos, ni... bueno, dejemos el tema bragas, si no hay otra solución, siempre nos quedará la posibilidad de invocar al dinero como los indios y las señoras beatas invocaban a la lluvia: con plegarias. Igual no funciona, pero por intentarlo, que no quede. Al menos pasamos el rato.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Sexo, sexo, sexo

Hoy quiero confesar que soy fan de una película que ni siquiera he visto, Joven y alocada (2012), un filme chileno sobre el despertar sexual de una adolescente. Eso es lo que han hecho de mí la saturación de estímulos audiovisuales, la Web 2.0 y la modernidad líquida. Quién sabe cómo llegas a un tráiler, lo ves, te atrapa y ya no hay escapatoria. Puede que influya que la música sea pegadiza (Javiera Mena es lo que tiene), puede que me haya dejado guiar por su premio al mejor guión en Sundance, o que me haya conquistado el encantador descaro con el que admiten haber plagiado el tráiler de À bout de souffle, o puede que, aunque sea con un aire intelectual, el sexo todavía venda. Esta máxima, la de que el sexo vende, es un axioma en publicidad y, hasta ahora, pese a que algunos han querido negar la mayor, parece que se mantiene intacta.


En Joven y alocada (que no, que no la he visto, pero me he leído el argumento y he atado muchos cabos viendo el tráiler) Daniela, una adolescente santiaguina de 17 años, de familia evangélica, es expulsada del colegio (por fornicaria) y castigada a trabajar en un canal de televisión también evangélico (qué poco hemos sabido aprovechar en España las posibilidades de la tdt), donde comienza una relación a dos bandas con un muchacho guapetón y una chica bastante apañada. Sé lo que estáis pensando: con lo que nos cuesta a algunos, a esta le salen a pares. Pues es así. Y como tiene dónde elegir, experimenta con el sexo. La cosa iniciática.

Joven y alocada

Esto no tiene nada que ver con lo que quería contar, pero me encanta la sensación de escribir sobre una película que no he visto. Supongo que ahora sé cómo se sienten algunos críticos de cine. Lo que quiero decir es que el ser humano es primario cual mono en celo. Según Freud, hay dos tipos de impulsos que condicionan la conducta humana: la pulsión de sexo y la pulsión de muerte. Eros y Thánatos. Definir aquí el concepto de pulsión sería complicado, y además no me apetece. Pero así, en corto, la pulsión de muerte nos hace tender a la destrucción y la pulsión sexual, a la autoconservación. Algunos de los vídeos que veréis a continuación apelan simultáneamente a ambas pulsiones, es decir que en un principio parecen ofrecer la satisfacción del impulso sexual, pero luego acaban dando ganas de tirarse por un barranco.

Eros y Thánatos, Sonia Monroy y Yola Berrocal. Tanto monta. Se pueden repartir las pulsiones como les dé la gana, se las pueden ir cambiando, el resultado va a ser el mismo. Tras varios intentos en solitario y en grupos ya desaparecidos, como las Sex Bomb (hola de nuevo, Sigmund), Yola y Sonia siguen fieles en Boys (Summertime love) a su filosofía: “tiran más dos tetas que dos carretas”, o en su versión valenciana “tira més un pèl de figa que una maroma de barco” – y yo no quería caer en lo ordinario, no, qué va. La canción es lo de menos, una versión de Boys, boys, boys de Sabrina (que merecería un post aparte). El videoclip, dirigido por la propia Sonia Monroy, es el que crea toda la confusión: tetazas - ¿Eros?; tipos mazados - ¿Eros?; porras y esposas - ¿Eros? ¿Thánatos?; barras de pole dance - ¿Eros?; #hijostróspidos - ¿Thána… Eros?; momento pseudolésbico entre Yola y Sonia - ¡Thánatos! ¡Thánatos YA!


Algo parecido pasa con el, hasta el momento, único intento de Two Yupa, española de origen tailandés (no lo digo yo, lo dice ella, y tiene un DNI para demostrarlo), de ir a Eurovisión. Ojo con Two Yupa. Two Yupa esconde bajo sus voluptuosas curvas una mujer del renacimiento. Cantante, presentadora, cinturón negro primer dan de kárate, monitora de fitness, diploma avanzado en nutrición deportiva y, no lo olvidemos, conocida por un supuesto romance con Rappel. Los ingredientes del videoclip son parecidos a los del caso anterior. Ella es Provocación. Provoca deseos ardientes y pasión, y baila sexy - mueve sexy. Yo no digo que no, podríamos estar en el camino del Eros, pero esos estilismos, esa coreografía y las caras de los “chulazos” conducen sin remedio a Thánatos. No, no fue a Eurovisión.


Y a veces puede pasar que, poseída por la pulsión sexual, te levantes un día, te mires al espejo, te veas sexy como nunca y decidas explotar toda tu ¿sensualidad? y regalársela al mundo (sobre todo si eres Lorna Bliss y ya tienes antecedentes). Así que te pones un mini bikini y un mono de malla y te vas al casting de X Factor UK a cantar por Britney Spears mientras persigues a Gary Barlow como una perra hedionda (con "h" aspirada). Y cuando el jurado te pregunta, atónito, de qué va todo eso, contestas: “I’m trying to stick out from the crowd, that’s the whole point, ist’t it?”. Y cuando Gary Barlow te cuenta una milonga sobre la voz y la presencia escénica, le miras con cara de “¿qué me estás contando, viejuno? Si en Take That había tres que solo estaban de figurantes”, y por dentro te cagas en su moral victoriana, y Nicole Scherzinger te dice que no te puede tomar en serio y piensas "ya, claro, las Pussycat Dolls son conocidas por su seriedad", y te vas, sabiendo que Eros y YouTube te rescatarán del olvido.


Por cierto, no sé cómo termina la película. De hecho me da un poco de reparo verla, por si no cumple las expectativas que me ha creado el tráiler. ¿Sabéis esas personas que van por ahí diciendo: "pues a mí me gustó más el libro"? Yo diría: "pues a mí me gustó más el tráiler", y la gente me miraría raro. Me he vuelto a ir del tema. No os dejéis condicionar por este plantel de estrellas de la canción. La silicona no es natural, pero el sexo sí. Aunque si queréis practicarlo con garantías (de disfrute), mejor olvidad todo lo que habéis visto. O no. Sobre gustos...