jueves, 15 de mayo de 2014

Viva forever (I)

Hay cosas que no se planean, pero pasan porque tienen que pasar. Hace unas semanas, mientras buceaba en los comentarios de un artículo de The Guardian sobre Hello Kitty, de Avril Lavigne, y otros despropósitos en el mundo del videoclip (acertadamente recomendado por A., que sabe de qué pie cojeo) descubrí una perla que no tiene nada que ver con Avril (ella merece un post aparte) y que hasta aquel momento había permanecido ignota para mí, oculta en los recovecos de YouTube:


Geri Halliwell y su temazo Half of me me llevaron inevitablemente a emprender una exhaustiva investigación a partir de la cual PMB recupera su sección de monografías y con la que pretendo rendir homenaje a una de las bandas más grandes de la historia del pop universal: las Spice Girls. Al lío. Echando cuentas, TODOS los que tenéis más de 25 años habéis vivido de manera consciente el fenómeno Spice Girls en todo su esplendor. Los que tenéis entre 25 y 20, si es que este blog tiene algún lector en esa franja de edad, habréis oído hablar de ellas. Si tenéis menos de 20, no os ajunto. En cualquier caso, recordemos brevemente la trayectoria de las Fab Five.

Corría el año 1994 cuando Chris y Bob Herbert, a la sazón padre e hijo, managers de profesión y listos cual ardillas, decidieron dar una respuesta femenina a la moda de las boy bands que la petaban en aquel momento, léase Boyzone, East 17Take That antes de que Robbie Williams los mandara a la mierda y mucho antes de que Gary Barlow empezara a evadir impuestos (Dios mío, este post está adquiriendo tintes de regresión). Para conseguir su propósito de dominar el mundo (del pop) el primer paso era conseguir a sus futuras estrellas. Tras un multitudinario casting al que se presentaron cientos de candidatas, y después de algunos avatares en los que no me extenderé (para ello tenéis la cuasitesis doctoral que algún friki - más friki que yo - ha escrito en Wikipedia), la alineación definitiva quedó compuesta por las archiconocidas Victoria Adams, Melanie Brown, Melanie Chisholm, Geri Halliwell y Emma Bunton. La flor y nata del Imperio Británico.

BIBAH forever

Lo que más molaba de las Spice Girls es que cada una tenía una personalidad diferente a la de las otras y un apodo, como los superhéroes y la gente de los pueblos. A saber: Victoria era Posh Spice (la pija, que teóricamente era elegante, no sé muy bien para qué estándares); Geri era Ginger Spice (la pelirroja, porque era pelirroja, aquí no había muchas ganas de complicarse la vida); Mel C era Sporty Spice e iba siempre con chándal, algo que Karl Lagerfeld tildaría de derrota ante la vida pero que en los 90 era totalmente aceptable, incluso admirable (cuidado con los 90); Emma era Baby Spice, la más infantil e inocente así de aquellas maneras, y Mel B era Scary Spice, por lo que fuera (porque lo scary era el conjunto).

En julio de 1996 comenzó una brutal campaña de promoción que básicamente consistía en colarlas en cualquier medio en cualquier momento y con cualquier excusa. Yo juro que escuché un programa monográfico sobre ellas en Radio 3, y no sé muy bien en qué circunstancias, pero guardo el recuerdo de haber visto esta actuación el mismo verano que descubrí las Pringles en una estancia en Irlanda (hola, yo viví la época pre-globalización), y haber flipado con ello. Con las dos cosas:


El histórico hit Wannabe tenía también, cómo no, su videoclip, un plano-secuencia de 4 minutos (para los neogafapastas que habéis descubierto el plano-secuencia con la escena de los moteros en True Detective, siento decíroslo pero ellas lo hicieron antes), rodado en el St. Pancras Hotel de Londres, que no te podías sacar de la cabeza ni haciéndote lobotomizar:


Tras extender el Girl Power por todo el mundo con su primer disco, Spice, nuestras heroínas se lanzaron en barrena al mundo del cine con la injustamente denostada Spice World (1997), delirante comedia musical heredera de títulos como A hard day's night (1964) o Help! (1965) - con los Beatles no os faltáis tanto, ¿eh? Spice World era una gran broma llena de luz y color (como una falla), incluía intervenciones de estrellazas británicas de todos los tiempos como Gary Glitter, Elvis Costello, Bob Hoskins o Roger Moore, y yo escribí una crítica muy faltona sobre ella en el periódico del instituto porque era joven y pretenciosa y no sabía lo que decía:


El estreno de la película venía precedido del lanzamiento del segundo disco de las británicas, Spiceworld (lo escribieron todo junto para que no se llamara exactamente igual que la película pero vaya, poco esfuerzo creativo hay ahí). La presentación de este segundo disco, con todo el bombo, todo el platillo y toda la expectación de los fans, tuvo lugar en Granada, tierra soñada por su jefe de prensa. Al pie de la Alhambra, las Spice Girls lanzaban al mundo su criatura en medio de unos fastos que hubieran hecho palidecer al mismísimo Boabdil. Antena 3 se hacía eco de la noticia en este reportaje que por sí solo vale más que todo este blog. Atención:


Spiceworld (que no intenten convenceros de lo contrario esos amigos vuestros modernos que ahora se van al Primavera) contenía verdaderas joyas del pop como Stop o la que fue seleccionada como primer single, Spice up your life, cuyo videoclip es como un sueño de Kim Jong-Un si Kim Jong-Un tuviera una banda de chicas (y no entiendo que aún no sea así). Un estado absolutista comandado por las Fab Five. Ni George Orwell lo hubiera hecho mejor:


Pero supongo que la avaricia  rompe el saco, y estos amagos de megalomanía no fueron sino el principio del fin del fenómeno Spice. En 1998 Geri Halliwell dejaba el grupo por diferencias con sus compañeras, lo cual supuso una pérdida irreparable a pesar de la cual el resto de la formación decidió continuar con su carrera. El primer single publicado sin la pelirroja llevó por título Goodbye (sutil, muy sutil) y no creo que lo recordéis porque básicamente no se comió un rosco. El mundo añoraba a la más mamarracha de las Spice:


Poco después el grupo decide tomarse un descanso, del que regresó con un tercer álbum, Forever, que logró colocar un single (Holler) en el número uno de las listas británicas, y poco más. Forever era lo peor que se puede decir de un disco de las Spice Girls: era aburrido. Puede que nuestras chicas intentaran madurar cuando nadie quería que maduraran, o puede, sin más, su momento hubiera pasado. ¿Era el final de la historia de las Spice? Pues NO. Pero el final de la historia no lo contaremos hoy. Stay tuned.

jueves, 24 de abril de 2014

Dulces prendas por mí mal halladas

No tengo mucho tiempo para escribir esto. No es que esté muriendo, no quiero sonar dramática. Aunque no es mucho mejor. Estoy de mudanza. Os diré una cosa sobre las mudanzas: todo eso que dice la gente sobre el impacto emocional que supone enfrentarte a la casa vacía y ver tu vida metida en cajas… todo eso son chorradas. Las mudanzas son una mierda porque tu vida, amigo, amiga, no se va a meter sola en esas cajas. Lejos de eso, el sujeto mudante tiene que agachar el lomo (“lomo”, para puristas del lenguaje, es el área anatómica que en los animales de cuatro patas se corresponde con la región dorsal, y en humanos, en lenguaje más o menos coloquial, con las regiones dorsal y lumbar), hacer una cuidadosa selección de toda su mierda, llenar bolsas y bolsas de basura y finalmente guardar y clasificar lo aprovechable – ahora sí – en esas cajas que posteriormente deberá cargar, con los consiguientes dolores musculares y articulares, incluyendo eventuales problemas de cervicales con mareos, problemas para dormir y otras delicias.



Pero en todo esto hay una parte divertida, si uno la sabe apreciar (esto es, si el dolor de espalda no es excesivo). Los cajones, cuando no se han limpiado en años (igual estoy contando más de lo que debería) son una fuente inagotable de sorpresas y un útil recurso para el autoexamen. No sé se recordáis aquel programa de la MTV (del cual Neox hizo una adaptación todavía más outrageous que el original) en el que un chico o una chica inspeccionaban las habitaciones de tres potenciales citas. Pues este es el momento en el que el sujeto mudante descubre que nunca tendría una cita consigo mismo - si ello fuera posible en nuestro universo.

Cuando buceas en la acumulación secular de trastos de armarios y cajones, es muy posible que encuentres cosas que te gustaría no reconocer que son tuyas, pero la cruda realidad es que forman parte de tu historia y admitirlo es sano, sujeto mudante. Una de las primeras cosas que encontré en un cajón fue esta postal del Padre Jony.

Padre Jony

El Padre Jony (Joan Enric Reverté), también conocido como el "cura rockero", nació en Amposta y ha desarrollado su carrera músico-sacerdotal entre las provincias de Tarragona y Castellón. Tras militar en varias formaciones como los Seminari Boys o Properly, el reverendo reúne una nueva banda con la que comienza su carrera en solitario, que por el momento nos ha dejado dos discos: Provocando la paz y El buscador. En ellos, el Padre Jony adapta al rock temazos de misa como Qué alegría cuando me dijeron o Pescador de hombres. Pero sobre todo, el Padre Jony fue el primero en celebrar una misa rockera en una catedral. A tope:


Otra de las cosas que escondía mi casa (porque las voy a enumerar así, totalmente randomly) era este ex-bote de Paladín a la taza con pegatinas de Operación Triunfo

OT

Para los más jóvenes, Operación Triunfo fue el gran talent show en la España de los primeros años del siglo XXI, aquella en la que las urbanizaciones de adosados con piscina comunitaria surgían cual setas en otoño y los bancos repartían créditos y vajillas como en una Navidad perpetua. En fin. En qué circunstancias esas pegatinas y ese bote llegaron a mi vida, es un recuerdo que mi cerebro ha bloqueado. Pero sí recuerdo que en su momento fui fiel seguidora del programa, que fue una locura colectiva tanto o más inexplicable que la desaparición del MH370 y que es estupendo método para ejercitar la memoria. Todos sabemos que David Bisbal salió de OT, pero ¿recordáis a Enrique Anaut?


Más difícil, ¿recordáis a Idaira?


Y sobre todo, ¿recordáis a Vicente Seguí? Si habéis contestado afirmativamente a cualquiera de estas preguntas enhorabuena, el estado de vuestra memoria es mejor que el de la media española. Aunque puede que deseéis que no fuera así.


Pero sigamos con el inventario. En uno de mis cajones, como por arte de magia (no, tenéis razón, no es magia sino dejadez), apareció esta tarjetita de una fiesta de Eurovisión con una pegatina de la canción de Islandia en el festival de 2010. 

Islandia

En este caso recuerdo que en la fiesta en cuestión te daban tu pegatinita a la entrada y, si encontrabas a una persona con una igual que la tuya, el bar te invitaba a una consumición. El truco es que era una fiesta de Eurovisión en España y no había nadie con tu misma pegatina porque nadie va a fiestas de Eurovisión en España salvo yo. Para los que no conozcáis Je nesais quoi: es un temazo, os lo digo ya, y siempre he pensado que la erupción del volcán Eyjafjallajökull perjudicó las opciones de Hera Björk en esta Europa vengativa. 


Siempre he sido fan del festival de Eurovisión, como he contado en este mismo blog, y eso me lleva a mi siguiente hallazgo: un CD de Nonstop

Nonstop

Comprado en un viaje a Lisboa, ante la incredulidad de la cajera de una tienda cercana al Parque de las Naciones, esta es una de las adquisiciones musicales más carentes de sentido que he hecho en mi vida. No me gustan, no estaban de moda ni siquiera en Portugal y no lo he llegado a escuchar nunca. ¿Por qué, entonces? ¿Porque soy una fetichista de lo trash? Puede. No, no puede; LO SOY, y mis mejores amigos lo saben. Nonstop, una banda de chicas formada por las ganadoras del Popstars portugués en 2001, participó en Eurovisión 2006 con Coisas de nada, que ya hemos reseñado en alguna ocasión y con la que no se comieron un torrao. La buena noticia es que, incluso así, tuvieron mucho más éxito que sus homólogas españolas, Bellepop, a las que creo que ha llegado el momento de recuperar. Ya estáis tardando en convertir Chicas al poder en vuestro himno:


Pero no se vayan, aún hay más. La joya de mi colección, de la que probablemente sea una de las nueve o diez únicas poseedoras, es este CD de Vicente Ramírez, que no sé muy bien cómo llegó a mis manos: 

Vicente Ramírez

Vicente Ramírez, para los que no vivís en la comarca de L'Horta, es, y cito su web oficial (creo que esto merece un análisis de UX, A.), "es el interprete valenciano que más canciones ha dedicado a su tierra y en especial a las fiestas y tradiciones de los valencianos".  Desde su cuartel general, ubicado en la Sala Canal, en Pinedo, Vicente lleva años (más de los que tiene la foto que luce en su web, que bien pueden ser treinta) cantando a las flores, la luz y el amor, y encandilando a parejas con su voz melodiosa y aterciopelada. Modernas, si de verdad os gusta lo vintage, reivindicad esto, con un par de huevos:


Seguiría repasando el muestrario de productos potencialmente vendibles en el rastro, pero las fuerzas me abandonan y aún tengo que desmontar algún mueble. Amigos que estáis de mudanza, o bien haciendo una limpieza a fondo de vuestro hogar: no temáis. Si encontráis algún resto de vuestra vida pasada no sintáis vergüenza, abrazad el pasado, aceptadlo, y después tiradlo al contenedor adecuado. Cuidad del planeta. Y luego pedid cita con el osteópata.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Ante todo mucha calma

Hola. Qué tal. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que este blog se actualizó y supongo que tengo dos opciones. O bien empiezo a lo Fray Luis de León, con "decíamos ayer" o bien os cuento mi vida. Es más cómoda la primera opción, pero en realidad la segunda me sirve para introducir el tema de este post. Un tiro, dos pájaros - yo gano.

El caso es que, tras mi breve incursión en la crítica de festivales y un período vacacional bastante satisfactorio (oye, no van a ser todo penas) sufrí una crisis. Escribía sin ilusión, sin ganas, decepcionada con cada párrafo que tecleaba, pensando que había perdido la gracia, desesperada por recuperar mi mojo. Recibía incesantes peticiones para que actualizara el blog (una o dos) pero no me veía capaz. Estaba en el hoyo creativo. Es malo eso, en serio. Pero entonces tuve una epifanía: no había perdido la gracia, NUNCA LA TUVE. Era mediocre, pero no mediocre en su primera acepción, "de calidad media", sino mediocre en su segunda acepción: "de poco mérito, tirando a malo". Bendita RAE.

Al contrario de lo que podríais pensar, y lejos de hundirme en mi habitual miseria, esta revelación supuso para mí una enorme liberación. Una vez asumidas mis carencias, me sentía libre de escribir sin la presión de satisfacer expectativas propias o ajenas y entendí muchas cosas de la vida, amigos, muchas cosas. Pero la más importante, lo que yo he venido aquí a contar después de tanto tiempo: entendí el chill out.

Keep calm

De acuerdo con mi nueva línea pressureless, voy a hacer un copiapega de la Wikipedia para definir el chill out: "Chill out (término informal del inglés que significa relajarse) es un género musical contemporáneo que engloba a gran cantidad de vertientes dispares de géneros musicales con un rasgo en común: su composición armoniosa y relajada". El chill out es la música del bienestar y la tranquilidad, de la aromaterapia y, por qué no, la benzodiacepina. Pero la mayor virtud del chill out es su capacidad para adaptar cualquier género que el ser humano haya parido, y hacerlo sin ningún tipo de complejo. Esto era algo que yo, antes de mi epifanía, en mi talibanismo musical, no podía comprender. ¿Música clásica chill out? ¿Flamenco chill out? Eran conceptos casi sacrílegos para mí. Pero vi la luz. En el arte, como en la vida, a veces debes desprenderte de las ideas preconcebidas, ignorar los comentarios más críticos y do your thing en armonía con el universo. Eso, queridos y queridas, me lo enseñó Bebe con esta versión de Smells like teen spirit de Nirvana que perfectamente podría haber sonado en el funeral de Kurt Cobain:


Porque el chill out es como un forro polar de Decathlon (tan vilipendiado por mi amiga A.V.). No será cool, no estará de moda, pero eh, a veces NECESITAS llevar ese forro polar para sentirte en casa. No soy profesional del ramo, pero imagino ese momento en el que decides hacer una versión chill out como un equivalente musical de bajar en pijama a por el pan porque estás a gusto y calentito y porque who cares. Y así, amigos, es como un creador llega a hacer una versión chill out de Chiquetete:


Si Esta cobardía chill out edit no es un bálsamo para vuestra alma es porque todavía estáis amarrados a esos inútiles prejuicios que os impiden disfrutar del solaz que ofrece este estilo. Tranquilos, cada uno necesita su tiempo para completar el proceso. No obstante, en la misma línea resulta altamente recomendable esta versión de Sarandonga que ya ha aparecido alguna vez en este blog. El esperanzador mensaje de la canción original ("nos vamos a comer un arroz con bacalao en lo alto del puerto") queda aquí realzado por la ligereza melódica del género chill out:


Pero no nos limitemos a un solo estilo, porque como os anunciaba el chill out es un género abierto, en el que caben desde Iron Maiden hasta ABBA. Cualquier cosa que debidamente transformada resulte de ayuda en una situación estresante. Esto es así, puedes estar retorciéndote en el sillón del dentista mientras te parten la muela en cinco trozos, pero gracias al chill out te sentirás transportado a las playas de Andalucía, o a sus campos de golf o lo que sea. Es un milagro. Por cierto: si pensáis que hacer una versión chill out es bajar de revoluciones cualquier tema Y YA, si pensáis eso, estáis muy equivocados:


Pero que muy, muy equivocados:


En fin, no sé si os ha quedado clara la cosa pero no voy a intentar convenceros, quizá porque más que nada es que me da igual. Es mi nueva filosofía. Solo quería que lo supiérais. Viva la mediocridad. Viva el forro polar. Bienvenidos de nuevo y no os preocupéis por nada: Keep calm and Pitbull chill out:


jueves, 8 de agosto de 2013

Girls just wanna go to Burriana (II)

Pues sí, conseguimos encontrar el coche sin caer a la acequia, y salimos "sin problemas" del terraplén*. Y esto nos lleva a la segunda entrega de la CRÓNICA DE UN ORINAL

Día 2: aprendiendo de los errores. Ese parking, caca. Tras un recorrido por el Grao de Burriana en busca de aparcamiento, durante el que llego a estar tentada de dejar el coche abandonado en mitad de una rotonda y salir corriendo, finalmente conseguimos estacionar y nos dirigimos al recinto de conciertos. Gracias a que vamos resabiadas, aprovechamos el tiempo para hacer estas cosas reglamentarias de las autofotos con el escenario de fondo y tal. 

Como empezamos con Antònia Font, que sí son mi tacita de té, disfruto nivel esto:


Y como pasamos total de Iván Ferreiro, aunque sé que esto nos puede granjear la enemistad de algún indie de la vieja escuela, decidimos que es buena hora para ir a cenar. Que no nos falte de ná. La furia botellonística ha decrecido en relación con el día anterior, pero nuestro querido paseo marítimo sigue siendo un maldito infierno.

highway to hell

Y sí, siguen sonando cosas de este palo. Porque nenes, es verano y aunque no te guste te lo comes. LA PLAYLIST DE SATÁN:



Aún así, llegamos a zona urbana. Pizza 2: tomate, queso, jamón york. Volvemos al recinto para ver a Francisca Valenzuela, a la que no digo yo que tengáis que conocer pero que oye, que está bien y lleva con mucha dignidad los disco pants, como bien advierte A. Y en Buen soldado ha incluido la frase "tengo un buen rabo". Minipunto para ella.


He de decir decir que la presencia de Keira Knightley en Burriana me parece un hecho sublime que actualiza la expresión "Burriana, París y Londres", pero a la hora de la verdad también pasamos total de Klaxons (cuyo teclista está casado con la actriz). The Drums y a casa. ¿Qué pasa? Aguantad vosotros sin drogas.

Día 3: hemos decidido que venimos en plan hipster patrio, el karma nos premia con una estupenda plaza de aparcamiento y nos vamos a ver a La Bien Querida. El público del domingo parece, a primera vista, más maduro, lo cual indica que los programadores saben dos cosas:

- Los adolescentes están muertos tras tres o cuatro días de botellón nonstop y/o han pillado alguna infección mala en las duchas del camping
- Nadie trabaja el lunes #Talkin'BoutMyGeneration

Los treintañeros (y aledaños) nos tragamos en sesión continua a La Bien Querida y Los Punsetes, que voy a decir que me parecen un poco sobrevalorados porque creo que es lo que diría un crítico musical en condiciones, pero yo coreo a grito pelado Tus amigos porque... ya sabéis.


Tras la pizza #3 (tomate, mozzarella, bacon, huevo y cebolla, en plan grand finale) seguimos para bingo hipster con The Maccabees (iconito del dedo pulgar/me gusta) e Hidrogenesse (porque A. se empeña - y yo me alegro). A. dice que son los Daft Punk españoles (y maricas) y yo me quito el sombrero ante los creadores de Disfraz de tigre:


Queda tiempo para las más cosas reglamentarias que no hemos hecho, como fotos de nuestros pies:

foto de pies

dejarse morir en lo que algunos llamarían zona chill out y que en realidad es donde la gente va cuando está muy pasada:

zona de residuos

Mientras nos dejamos morir en este acabadero, pensamos que un buen fin de fiesta sería Kakkmaddafakka. Kakkmaddafakka molan porque nos llaman sexy bitches nada más empezar el concierto. Eso sube la moral. Después se me sube también el biceps femoral. Y eso ya no. Así que nos toca volver a casa con la mayor indignidad posible. Aunque al menos nosotras sabemos cómo vamos a volver.

volver

Han pasado tres días y aún me duele el cuello. Estoy gastando mis reservas de Myolastan, porque en el fondo me gusta vivir peligrosamente. Y el tirón sigue amenazando con reavivarse. Pero sobreviviré. Creo.

Agradecimientos:
- Pizzería San Marino, Burriana
- Barritas de cereales LIDL
- A.

*Revisar amortiguadores.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Girls just wanna go to Burriana (I)

Que por mayo era, por mayo, cuando A. me propuso ir a algún festival este verano. Estábais esperando lo de "cuando hace la calor". La calor la hace ahora, chicos. No liarme. El caso es que, a pesar de mi aversión a las aglomeraciones, acepté la propuesta porque, you know, a quién no le va a gustar. Sí, yo, la misma que renegaba hace un mes de la #FantasticLife, he hecho un paréntesis en mi hurañía habitual para enseñar dientes por la costa levantina y pegarme un fin de semana de playita, arrocito y festipower. Y, por supuesto, contarlo. He de decir, eso sí, que no lo hago por compartir mi felicidad (léase restregársela al resto del mundo por los morros) sino por el bien de mi PMB, que hasta ahora ha vivido acomodado en su mundo de YouTube, haciendo trash hunting sin moverse del sofá. Triste política para un blog musical.

Así, queridísimos, os contaré cómo A. y yo conseguimos pasar tres días en el Arenal Sound, compartiendo espacio, entre otros VIPs, con Keira Knightley (quién sabe si con Letizia Ortiz, tan metida ella en el rollo hipster), sorteando los peligros de botellones de proporciones bíblicas y caminos sin asfaltar y alimentándonos únicamente de pizza. De dormir en el camping nada, eso en mi camita, no querréis que encima sufra.

la bienque

Día 1: A. está fresca, pero yo encaro el primer día de festival apenas 24 horas después de un turno de 24 horas, OJOCUIDAO, por lo que procuro ingerir alimentos suficientes para resistir la jornada y completo el calentamiento con una siesta de tres cuartitos de hora, que ya no tenemos 18 años. Subimos al coche. A. no es consciente de ello y yo no se lo digo, pero no me sé el camino. Así voy yo por la vida. Aún así, llegamos sin mayores problemas. No solo eso, sino que encuentro el parking. En realidad el parking es como un bancal en barbecho, hay tierra seca por todas partes, el coche bota a lo París-Dakar (o lo que quiera que sea ahora) y por un momento pienso que la escena solo puede acabar así:


O así:


Afortunadamente, no ocurre ninguna de las dos cosas, y consigo dejar el coche a buen recaudo. Segundo paso: buscar el recinto de conciertos. Preguntamos a un empleado de la organización. "Dicen que hay un camino por ahí abajo". Dicen que si tomas cocacola y petazetas te mueres, estoy tentada de contestarle, pero no. Buscamos el camino. Existe. Divisamos Burriana Beach. Sorprendentemente, la programación es milimétrica y los conciertos empiezan con puntualidad británica (A. me apunta que la puntualidad británica es un mito, pero nos entendemos), lo cual supone que llegamos tarde.

Nosotras no somos como esa gentuza que va a los festivales por la fiesta, hemos ido por la música e incluso estamos dispuestas a irnos si empezamos a pasarlo demasiado bien, así que vemos nuestro primer concierto, nos damos por satisfechas por el momento y nos vamos a cenar como unas señoras. Ah, sí, la crónica musical. Manel a mí es que no me matan. A. dice que le gusta mucho su versión de Common people. Por mí podrían haberla dejado estar.

Fuera del recinto no hay tanto talibanismo musical, y al salir nos encontramos con el mítico macrobotellón del Arenal. En mi imaginación, el infierno es como el paseo marítimo del Arenal prolongado ad infinitum. Nunca acabas de atravesarlo, siempre huele a orines y productos químicos, y de fondo no suena Highway to hell, sino Juan Magán, y de hecho así era:


Con todo esto, debo decir que la primera pizza (tomate, mozzarella, champiñones, handmade pizza, nada de gorrinadas de Domino's) me sentó de maravilla. A la vuelta, segundo paso por el paseo infernal. Como sé que esperáis mi opinión sobre el concierto de The Kooks, os diré que me pareció muy bien. Al salir, intento de robo. Mi bolsa del CSIC cortada con un cúter, arruinada, como el mismo CSIC. Qué ironías tiene la vida. Abandonamos el recinto por segunda vez para evitar males mayores y regresamos para el show de Meneo, que gana mucho con la pandilla de ménades danzantes luciendo tiburón sobre el escenario. A las 4 de la madrugada, el nudismo siempre es una opción ganadora. Si Toda loca no forma parte de vuestro repertorio estival, debería:


No quiero desperdiciar la ocasión para señalar la cortedad de miras de los directores de eventos veraniegos. Cualquiera con un poco de olfato habría programado a Julio Iglesias en su festival. Yo veo un claro Bamboleo con Julio feat. Meneo.


Y visualizo también una escena parecida a esta:

julio

Pero cada palo que aguante su vela, el que quiera contar con mi sabiduría musical que la pague. Especifico sabiduría musical porque de la otra tengo poca. Regresamos a la zona de aparcamiento en busca del coche, y ésta resulta no tener ningún tipo de iluminación:

A.: ¿Pero no te habías fijado cuando lo hemos dejado?
Yo: Pueeesssseessstooo... ¿sí?

El camino de cabras que lleva al parking está oscuro cual boca de lobo, lo que en la práctica supone que no deberíamos adentrarnos en él, a riesgo de ser asesinadas y descuartizadas por un criminal sádico o, más probablemente, caer en una acequia y no encontrar el coche. Esto se traduce, versión edulcorada, en "En la playa de Burriana, esperando para ver el amanecer #FantasticLife". Y así.

¿Conseguimos encontrar el coche? ¿Nos caímos a la acequia? Mañana, la segunda entrega de esta cosa.